Lo que más afecta a los empleados no es su nivel de ingresos sino el problema de la posible inestabilidad en su trabajo y la perspectiva de futuro de la empresa. Las crisis económicas repercuten negativamente en el mantenimiento de la fuerza de trabajo, sin embargo, esta consecuencia parecería no verse reflejada aún en las empresas de manera drástica. Es que las crisis en América Latina han enseñado a los empresarios que puede resultar peligroso recuperar a la empresa después de tomar decisiones demasiado radicales. Por lo tanto, la tendencia es mantener a los mejores empleados que consideran indispensables para el desarrollo sustentable de sus empresas. Aunque de alguna manera las remuneraciones se han resentido, lo que más afecta a los empleados no es su nivel de ingresos sino el problema de la posible inestabilidad en su trabajo y la perspectiva de futuro de la empresa. Existe una buena disposición en este sentido en la fuerza laboral para ayudar en el proceso de recuperación, y las organizaciones deben tener en cuenta esta actitud favorable permitiéndoles conectarse con la dinámica de los negocios, promoviendo la comunicación y favoreciendo un liderazgo participativo. El presidente de la Asociación de Recursos Humanos de la Argentina, Raúl Lacaze, enfatizó que el talento como potencial no es útil para una empresa, porque sólo la inteligencia aplicada, con una actitud positiva, buen entrenamiento y una buena comunicación puede generar resultados. Agregó que, aunque toda relación humana supone inevitablemente la existencia de algún conflicto, en las relaciones laborales estos conflictos pueden capitalizarse para incentivar la creatividad. A veces la capacitación laboral se prioriza demasiado en detrimento de la formación de un equipo de trabajo más culto. Un buen líder debe lograr un personal integrado donde no haya fisuras de ninguna clase, evitando discriminar a su gente por edad o jerarquías. Lo más importante en el trabajo es estar motivado y encontrar los medios para superar los obstáculos. Richard Hadden, consultor norteamericano que escribió el libro “Las vacas contentas dan mejor leche” (Contented cows give better milk), sostiene que un buen estado de ánimo influye notablemente en el rendimiento de los empleados, así como el orgullo de pertenecer a la empresa donde trabajan. Existen estudios sobre este tema que reflejan que no se puede dejar de lado la relación que existe entre las ganancias y el buen ambiente laboral. Cuando un empleado está conforme y se siente parte de una organización brinda lo que Hadden llama “discretionary effort” o esfuerzo a discreción, que no es más que la diferencia entre lo que se le pide como mínimo a un empleado para cumplir bien con su trabajo y no ser despedido y lo que realmente puede aportar ese trabajador al negocio. Sostiene que "Son los verdaderos líderes quienes saben aprovechar esa vital diferencia". Fuentes: Diario La Nación, Sección Empleos, Setiembre 2009, Encuentro sobre RR.HH., escrito por Cristian Kuklis. Human Capital Forum 2009, http://hcf2009.com/ar/ |